| Esta
versión, grabada en directo para un especial de TVE, es la que está disponible
actualmente. La primera grabación de los SONETOS, realizada en 1986 y editada en vinilo,
no se llegó a editar en CD. §
AMANCIO PRADA, voz
AGUSTÍN SERRANO, piano
PEDRO ITURRALDE, saxo
CARLOS CARLI, percusión
BRUNO VIDAL, bajo eléctrico
Fotografía, Bernardo Pérez
Diseño gráfico, Alberto Corazón
Técnico de sonido, Juan Vinader
Grabado en Eurosonic, Madrid,
el 11 de mayo de 1987
§
Esta luz, este fuego que devora. / Este paisaje gris que me rodea. / Este
dolor por una sola idea. / Esta angustia de cielo, mundo y hora. Primer soneto del amor
oscuro, que es más bien soneto de desamor. El amor es amarga ciencia. La música y la voz
de Amancio Prada, vueltas sobre sí mismas, triste/leonesas, verde/galaicas, expresan
bien, de vivo grito, lo que el poeta póstumo expresó/exhumó en silencio. Sólo Amancio
Prada podía cantar el Federico tardío del Amor oscuro. Sólo Amancio Prada porque es un
cantor de postrimerías, un cantor de los "tiempos míseros" del corazón, de
los tiempos ya sin apenas tiempo para vivir ni para morir.
Tengo miedo a perder la maravilla de tus ojos de estatua... El poeta tiene miedo, su amor
tiene ojos de estatua (ojos distantes, no/ojos). El poeta en todos estos sonetos, se
muestra siervo sentimental, tronco sin ramas, gusano de sufrimiento, cruz y dolor mojado,
perro de tu señorío. El último libro de Lorca, grandioso, es el libro de la sumisión a
un deseo. Lorca era contra su leyenda de alegría- un sufridor profesional, digamos.
La voz de Amancio Prada, castigada de siglos, lírica de humildad, da bien la medida de
esa sumisión. Es como un joven doctrino laico cantando a un dios pagano y a un
sentimiento inconfesable. Amancio Prada pone un dolor legendario en el
concretísimo/actualísimo dolor de Lorca, y en este sentido lo dimensiona, lo
engrandece,...que si vivo sin mí, quiero perderte. Aquí el Lorca místico suena a una
Santa Teresa enamorada. La complicidad de sexo y misticismo, siempre. ¿San Juan? Amancio
Prada tiene una voz sujeta a una pasión. Amancio Prada tiene una voz sujeta a un
sentimiento. Amancio Prada tiene una voz sujeta a un dolor. Una voz que expresa todo el
tardolorquismo. No sabe uno muy bien si hay que decir la poesía lírica, pero, en todo
caso, hay que decirla así, como Amancio Prada, un doliente profesional, un fino
profesional del dolor que ha encontrado para estos versos la música y el acento más
transparentes, más inexistentes. Es como si Lorca y Prada hubiesen llegado, por caminos
bien distintos, caminos de la sangre, a un mismo sentimiento, a un mismo pensamiento del
sentir amoroso.
Más que a un recital, asistimos a una conjunción milagrosa de sensibilidades. Lorca,
aquí, ya no hace el soneto gongorino, ni el soneto lopesco, sino que desgarra la fórmula
tradicional, llenando de cadáveres líricos el interior de la preceptiva. Todo el libro
de Lorca es un lamento y una distancia. Todo el recital de Prada es un acercamiento y una
asonancia. El amor de Lorca, por no correspondido o correspondido frívolamente, se
sublima en amor oscuro. La música y la voz de Amancio Prada, lluviosas nos dan el clima
exacto de estas penas de amor perdidas. Y de otras.
Francisco Umbral |