Viernes, 17 de Octubre de 2003

Noche de nostalgia con Amancio Prada

y Juan Carlos Mestre


 

Miguel Ángel Nepomuceno / León

Anoche Amancio Prada ofreció, con Mestre y Sacha Crisan, uno de sus mejores recitales

La casa de la cultura de Pinilla se vistió anoche de gala para recibir a dos poetas leoneses. Amancio Prada y Juan Carlos Mestre fundieron su voces, su acordeón y su guitarra en un continuo tejer y destejer poemas y armonías. Ahít0 hasta no poder más de sus incondicionales, Prada regresó a León para recibir un nuevo baño de cariño y admiración de sus paisanos. Junto a él, el chelo desgarrado  de  Sacha Crisan y el acordeón doliente de un Mestre inspirado, evocador y mágico. Guitarra y chelo se imbricaron de forma asombrosa con la voz de Amancio, que parece surgir del pasado, deambula por todos los estratos del lirismo más depurado, evocando al destino, suplicando al amor o huyendo a la muerte. Difícilmente se podrá conseguir mejor conjunción de melodía, poesía y arte. La impostada voz de Mestre insufló majestuosidad y misticismo a su hermosísima Antífona de Otoño, a la que Amancio confiere el don de la ineluctabilidad transformando el poema en un auténtico libro de horas. Es con estos resplandecientes versos con los que la voz y la melodía del músico-poeta  se encuentra más identificado, más realizado, pues sin esfuerzo alguno brotan de su alma esos latigazos de amor hacia la naturaleza que Mestre sabe tejer como ninguno, hacia la honda amargura de Hernández en ese Por una senda o se adentra en la terrible desolación de los  versos de María Zambrano haciendo que  voz y guitarra confluyan en ese latido de vida y en el lamento musical de la guitarra a la que acompaña de forma inteligente el acordeón y la zanfona.

 

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