Edición Bierzo

Jueves, 1 de Febrero de 2007

Labregos

 

SILLA BAJA

 

JOSÉ ÁLVAREZ DE PAZ

 

CONTENTO vi a Amancio Prada en la gala de los premios Xarmenta en el Bérgidum y contenta por ende su guitarra favorita, más conocida como «la ponferradina», digo contenta recordando mi primer ejercicio de traducción al latín cuando tenía diez años. «La guitarra que yo toco/siente como una persona/unas veces canta y ríe/otras veces gime y llora». Feliz y orgulloso se le veía, luciendo el signo de la medalla del mérito agrícola ganada por su padre Nicolás, maestro de fruticultores con quien compartí aventuras furtivas de pesca, querencia que nos llevó a comprobar que en el río Jordán no había peces y el agua tampoco era buena.

 

Largas charlas de mesa y mantel en la acogedora casa de Dehesas, inquietudes compartidas para mejorar su pueblo desde la representatividad que le reiteraban sus convecinos, trabajador infatigable, deportista nato que se vio obligado a ganar un concurso internacional de pesca subacuática, porque en aquel momento no había otro dispuesto a tirarse al agua y España, dijo, no podía quedar en mal lugar.

 

Todo eso y mucho más mantiene vivo el recuerdo de mi amigo Nicolás a quien su hijo mayor trasladó el protagonismo del acto y con él a cuantos en una sola generación pasaron del arado romano a la modernidad, que nosotros, dijo, somos más romanos que celtas. Y los gallegos suevos, pensé yo. Rematando aquella velada en el Palacio de Canedo junto al joven cantautor berciano Aínda, recordábamos un poema de Amancio titulado «labregos», homenaje a aquellos esforzados que iban cantando por los caminos, silbando a trabajar, «aínda co peso da noite nos ollos», reivindicando su memoria y lamentando lo poco que ahora se canta por cantar como se cantaba en tiempos de privaciones crónicas, demostrando en su discurso el cantautor de Dehesas que si bueno es cantando no lo es menos contando y tan buen poeta como músico, ante un auditorio rebosante de presencia, complicidad y entrega, dispuesto a reír con el grupo de teatro Vagalume y a disfrutar con artistas de aquí y de allá como Uxía, Rapabestas, Sigma, Argentina Frey o el ya citado Aínda, juntas todas las voces en este Bierzo mestizo, remanso de las hablas mestas en pequeños asentamientos rurales donde la lengua va por barrios.

 

Recordábamos a Teófilo Caamaño, vagabundo libertario cuya memoria permanece entre nosotros y bien merecería columna propia, ya que no cuajó en su momento un libro de historia viva, homenaje a aquel gallego universal que cantaba con la solemnidad de un arcángel.

 

 

http://www.diariodeleon.es/hemeroteca/noticia.jsp?CAT=112&TEXTO=5505375&txtDia=1&txtMes=2&txtAnho=2007Diario de León

 

Contacte con nosotros:

web@diariodeleon.com   © Copyright EL DIARIO DE LEON S.A.

Carretera León-Astorga, Km. 4,5 24010

Trobajo del Camino (León) España