AMANCIO PRADA PREMIO DE LAS ARTES DE CASTILLA Y LEÓN 2005
«Me alegra casar a Rosalía de
Castro y San Juan»
El trovador berciano, con treinta
años de carrera poniendo acordes a textos clásicos, rechaza el valor de la
música popular que no recupere «los saberes anteriores»

A. CORBILLÓN/VALLADOLID
La llamada del presidente de la
Junta de Castilla y León para anunciarle la concesión del Premio de las Artes
2005 le pilló en Madrid musicando a Jorge Manrique. Amancio Prada (Dehesas,
León, 1949) nunca perderá ese acento de leonés gallego (o viceversa). Refunfuña
cuando le insinúan un cierto abuso de 'sus' clásicos (Rosalía de Castro, San
Juan de la Cruz) y contesta con una maleta a punto de partir hacia Manchester,
antes de seguir camino a Colombia. «En abril conciertos mil». Es el primer
músico no clásico que se lleva el galardón.
-Le ha llamado el propio presidente de la Junta para darle la noticia, ¿cómo
recibe este premio?
-Me ha emocionado porque es como recibir el abrazo de tu gente, de tu paisaje
emocional, natural y humano. Yo soy un enamorado de Castilla, cada vez más, y
un premio siempre es una gracia. Una especie de maná que llueve del cielo y que
te hace sonreír y decir, simplemente, gracias.
-Enamorado de Castilla (y León, su tierra natal) a pesar del acento gallego que
nunca le abandona, ¿usted siempre ha estado ahí, en la 'raya'?
-Nací en una tierra de frontera y he tenido la suerte, desde niño, de oír
hablar y cantar lo mismo en gallego que en castellano. Y por eso he podido
sentir y cantar lo mismo a Rosalía de Castro que a San Juan de la Cruz. El
haber nacido en la frontera es lo que te hace ser más consciente de lo relativa
que es esa condición. Y, en cualquier caso, uno está ahí no para separar, ni
siquiera para distinguir, sino para abrazar. A mí me ha alegrado mucho 'casar'
a Rosalía con San Juan en tantos lugares muchas veces.
-Es el primer músico premiado, si exceptuamos a directores de clásica como
Frechilla o Halffter. ¿Esto hace justicia a treinta años de recuperación de
músicas tradicionales?
-No es una cuestión de justicia, sino de generosidad. La segunda llamada fue la
de Joaquín Díaz, que fue el presidente del jurado. Y me alegra estar en su
estela porque él recibió el premio como etnógrafo pero también lo pudo recibir
como recreador y creador musical. Con esto quiero decir que hay mucha gente
que, afortunadamente, pueden recibir y algún día recibirán este premio con la
misma sorpresa y el mismo acierto a como lo pueda recibir yo.
-¿Cree que sigue vivo el interés por un tipo de música como la que usted
interpreta, tras la 'explosión' que supuso hace treinta años?
-Yo la veo con mucha tranquilidad y optimismo. Nunca me podré quejar por falta
de compañía. Cada año doy más conciertos y siento el fervor y el favor de un
público que continúa dando sentido a mi trabajo y a mi vida.
Que corra la música
-¿Y hay continuadores, aunque la orientación musical sea otra?
-Hay varios grupos que creen y beben en esas fuentes populares. Y no con un
afán de imitar o remedar, sino recrear. Castilla y León tiene un cancionero
riquísimo en melodías, que aguantan mejor el paso del tiempo que las letras.
Eso es un fluir, y que conviene que esas aguas se muevan, porque así el agua se
sanea.
-Y de paso no se pierden tradiciones que están en esa frontera entre morir o
que alguien las recupere.
-Es que hay quien se empeña en oponer tradición a progreso o desarrollo, cuando
el verdadero progreso es que se fundamenta en todo el saber anterior. En la
medida en que seamos capaces de conservar, mantener y realzar aquel arte que
hemos heredado, no solo nos enriqueceremos espiritualmente, sino que viviremos
de ello. Siempre cuesta mucho más restaurar que mantener.
-¿Por qué siempre tan atrás: Rosalía, San Juan. Lo más
cercano fue 'Sonetos y canciones a Federico García Lorca'?
¿No ha encontrado música en lo contemporáneo?
-Canto también a muchos poetas contemporáneos que están vivitos y coleando:
Agustín García Calvo, Antonio Pereira, Juan Carlos Mestre, Luis López Álvarez,
Antonio Pacheco. Quizás lo que falta es algo más de promoción.
-Ahora que todo es fusión, mezcla de estilos desde las nuevas tecnologías
musicales, ¿se plantea alguna línea de trabajo que rompa el clasicismo que ha
marcado su obra?
-Estoy enamorado de la melodía acompañada por la guitarra y un violón, por
ejemplo. No domino esas nuevas técnicas, pero me arrimo con mucho gusto a los buenos
amigos músicos que tengo y que las dominan y con su trabajo enriquecen el mío.
Siempre me he rodeado de gente mejor que yo.
-Tras vivir en Segovia, ahora Urueña. ¿Qué planes tiene en esta villa, es una
estación 'termini', otro paso más, un balneario personal...?
-Estoy preparando aquel rincón para poder disfrutarlo el mayor tiempo posible.
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