Miércoles, 14 de Diciembre
de 2005

el cantautor leonés Amancio Prada
en la presentación del disco en Madrid
Amancio Prada canta a Rosalía
En el CD colaboran Ginesa Ortega, Nuria Espert y
El cantautor leonés reúne todas las canciones que le inspiró la
poetisa en «Rosalía siempre»
Tomás García Yebra
madrid
«Decir Rosalía de Castro es evocar los sentimientos perdidos». Con
esta frase resumió el cantautor Amancio Prada
(Dehesas del Bierzo, León, 1949) el mundo intimista y dolorido de Rosalía de
Castro, una poetisa a quien comenzó a leer en la adolescencia y a la que ha
llevado siempre en el corazón. «Descubrí los poemas de Rosalía cuando apenas
tenía 17 años; estaba estudiando en Valladolid y allí, en Castilla, sentí el
apego a mi tierra leonesa a través de sus versos», dijo Prada,
quien ha reunido en un CD-libro ( Rosalía siempre )
todas sus canciones (17 en total) inspiradas en versos de la poetisa gallega.
«Para mí hay dos Rosalías: una es la de su primer
poemario, Cantares gallegos ( 1863), donde
añora la tierra lejana y donde muestra sentimientos de morriña en un deseo
panteísta y místico de fundirse con el paisaje; la otra Rosalía -añadió Prada- es la de Follas
Novas ( 1880) y la de su único poemario en castellano, En las orillas del Sar, donde muestra ese
desgarro de vivir que impregna sus últimos años de existencia». Acompañado con
una guitarra y por la violonchelista Mariana Cores, Prada interpretó en directo cuatro temas de los 17 que
componen el álbum. Comenzó con Como chove mudiño, para continuar
con Campanas de Bastabales,
Maio Longo y Adiós
ríos, adiós fontes. El cantautor berciano comenzó
a musicar los primeros poemas de Rosalía de Castro en los años sesenta. En 1975
publicó el álbum Rosalía de Castro.
«Los he cantado de nuevo, porque uno va evolucionando y lo que se siente a los
veintitantos años no es lo mismo que lo que se siente pasados los cincuenta».
El vínculo de Prada con la poetisa nacida en Santiago
de Compostela en 1937 y fallecida en Padrón en 1885 se ancla en «inolvidables
vivencias» autobiográficas. Así, recordó el verano de 1969. «Me enteré que
había un festival de juventud en Alar del Rey; me fui
hasta allí, pedí prestada una guitarra y canté ¡Pra a Habana!, un poema de Rosalía dedicado
a los emigrantes; para mi sorpresa gané el concurso; me dieron una escultura,
que era una galleta de oro, y unos dineros que utilicé para comprar una
guitarra a la que había echado el ojo en una tienda de Valladolid».
Para grabar este álbum, el cantautor leonés ha contado con los
violonchelistas Mariana Cares y Rafael Domínguez, con
el acordeonista Cuco Pérez, el violinista Juan Luis
Gallego y las pandereteiras de Baio.
También ha contado con la colaboración de Nuria Espert
y