Un trovador contemporáneo
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EDUARDO
GARRIDO |
09/07/2005 |
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AMANCIO PRADA Lugar: Patio Barroco de
la Diputación Día: Jueves, 7 de julio
Hora: 22.30 horas En un lugar tan bello y
acertado, como es el Patio Barroco del Palacio de la Merced, se desarrolló
bajo un clima de contenido entusiasmo y un cierto recogimiento el recital que
el genial trovador moderno y cantor leonés Amancio Prada (Dehesas, 1949)
ofreció el pasado jueves dentro del Festival de la Guitarra de Córdoba. Primeramente tuvo un
bonito gesto que le honra como hombre y como músico. Invitó a cuatro de sus
alumnos del taller de canciones que ha impartido dentro del festival, Daniel
Santana, Alberto Guerrero, Alirio Guillermo Tapia y Cherra, a interpretar una
canción cada uno, cosa que hicieron con verdadera entrega y profesionalidad.
A renglón seguido, Amancio tomó su guitarra (un modelo del conocido luthier
madrileño Arcángel Fernández, de cálido sonido) y acompañado por las
cellistas Mariana Cores y Hilary Fielding, comenzó a desgranar poco a poco
esos Romances y Cántigas de la España medieval que tan bien conoce y
transmite. En lengua galaico-portuguesa se le pudo escuchar cantar como sólo
él sabe hacerlo, con un timbre y entonación tan especiales como
característicos de su estilo. Valiéndose de su infinita gama de recursos y su
finísimo gusto para la melodía culta y popular a un mismo tiempo, entonó
acompañándose más que eficazmente por su moderna vihuela un exquisito
repertorio que abarcó desde la mística de San Juan de la Cruz hasta la poesía
desgarradora de García Lorca, pasando por otros temas propios, como un
delicioso polo margariteño en homenaje al amigo desaparecido Chicho Sánchez
Ferlosio, o el conocido Jaula en el pecho , en una maravillosa versión. Con sus numerosísimos
discos y exitosas giras en España y la práctica totalidad del Globo, desde
que en 1973 debutara en París junto al legendario Georges Brassens, Amancio
Prada, con esa sencillez y humildad que rezuma en sus interpretaciones, nos
ha catapultado siempre hacia un universo de sensaciones tan cercanas como
turbadoras. En Córdoba hemos tenido la suerte de escucharlo en varias
ocasiones y en todas y cada una de ellas ha permanecido intacta esa
inteligente sensibilidad, que no sensiblería, con la que siempre nos agasaja.
Citando al escritor valenciano Manuel Vicent: "Su voz emerge de un
lirismo abrasado". |