Lunes, 06 de junio de 2005
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X MUESTRA DE
COROS DE SAN ANDRES
Amancio Prada y los
coros de San Andrés llenaron el pabellón César Alvarez de Pinilla
Amancio Prada cantó acompañado de dos violinistas y su
guitarra, además de los dos coros del municipio. / SECUNDINO PEREZ FULGENCIO FERNANDEZ
LEON.— «De
cada dos personas que hay en el pabellón una es abanico», bromeaba uno de los
miembros de la organización para hablar del fuerte calor reinante a las siete
de la tarde, hora del comienzo del concierto de Amancio Prada en el
polideportivo César Alvarez de Pinilla para conmemorar el X aniversario de la
Muestra de Coros del Ayuntamiento de San Andrés.
Pero ni el fuerte calor reinante, ni
una ciudad casi vacía, ni la final del Roland Garros con un español en liza...
nada pudo evitar que se llenara el recinto para escuchar las 'Canciones del
alma', poemas de San Juan de la Cruz cantados por el cantautor de Dehesas y con
la participación de los dos coros del municipio: la Coral Heriberto Ampudia y
la Escolanía Antonio Valbuena.
Amancio Prada ha repetido decenas de
veces que San Juan de la Cruz le ha permitido cantar en lugares realmente
mágicos. «He tenido la ocasión de actuar en claustros, iglesias, catedrales,
espacios sagrados —donde la música y la palabra se reparten el silencio— y
otros muchos lugares entrañables». Pero no quería hacer de menos al pabellón
deportivo que ayer se llenó para escucharle y afirmó que «me hace mucha ilusión
estar aquí, claro que sí. He cantado en grandes templos pero también somos un
templo cada uno de nosotros. Un corazón abierto y generoso es un templo de
verdad».
De hecho el cantante berciano ya había
iniciado su recital afirmando que este segundo concierto que ofrecía en San
Andrés del Rabanedo «no es un concierto cualquiera porque es, además, un
encuentro con otros amigos cantores», en clara referencia a los componentes de
las dos agrupaciones corales del municipio que ayer le acompañaban en el
escenario del César Alvarez. Y para saludar al público y agradecer su presencia
allí «vengan los versos del romance del Conde Arnaldos», afirmó el cantante de
Dehesas. No hay que olvidar que precisamente este romance contiene los versos
que se consideran como uno de los más bellos cantos a la amistad. «Yo no digo
mi canción sino a quien conmigo va». Ayer iban con él cerca de mil
espectadores, dos coros de San Andrés y las dos violinistas que le acompañan en
los conciertos que dedica a las 'Canciones del alma'.
Pero antes de entrar en las 'Canciones'
y en San Juan de la Cruz regaló a los asistentes otros tres pequeños poemas,
también del santo, y un entrañable villancico, que no solo permitió a los coros
cantar por primera vez con él sino que también solicitó la colaboración del
público asistente para cantar un pegadizo y precioso estribillo: «El Verbo
divino / la Virgen preñada. / Viene de camino / si le dais posada».
Así llegó a las 'Canciones del alma', a
su viejo 'Cántico espiritual', la canción que afirma ser la que «más alegrías
me ha dado desde que empecé a interpretarla en 1977». También ayer. Pese al
calor, pese al pabellón, que no es un templo, pero resultó entrañable y fue una
gran fiesta sobre todo para los dos coros, que vivieron uno de sus momentos más
emotivos de los veinte años de vida que tiene uno —la escolanía Antonio
Valbuena— y 18 que suma el otro — la coral Heriberto Ampudia—.
El acto había comenzado con unas
emotivas palabras del alcalde de San Andrés del Rabanedo, Miguel Martínez.
Parecían más palabras de poeta enamorado que de escéptico político. «La música
es la distancia más corta entre dos corazones. Por ello, se podría decir que
hoy celebramos aquí la fiesta del espíritu, un emotivo viaje al interior de nosotros
mismos».
Miguel Martínez definió a Amancio Prada
como un artista «refinado, profundo, místico a veces y nuestro siempre. Hoy
está aquí, nos convoca, la música, la inteligencia y la poesía».
IAS
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