
CANCIONES DE AMOR Y CELDA (1979)
"Libre te quiero"
Canciones de amor y celda (1979)
CANCIONES DE AMOR Y CELDA
Fonomusic, 1979
No te tardes, que me muero (Juan del Enzina)
Compañera (Luis López Alvarez )
Partistesos mis amores (Juan del Enzina )
Te pierdo amada mía (R. Tagore)
Romance del prisionero (Tradicional)
Romance del enamorado (Tradicional. Música de Joaquín Díaz)
Me ha despertado de madrugada (A. García Calvo)
Nadie la llama y viene (A. García Calvo)
Ay, linda amiga (A. García Calvo)
Libre te quiero (A. García Calvo)
Y te enviaré mi canción (Antonio Machado)
Esta tarde (Amancio Prada)
Música de Amancio Prada
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Amancio Prada (voz, guitarra y zanfoña)
Rafael Ramos (violoncelo)
Jesús Corvino (violín)
Rafael Revert (flauta)
Miguel Borja (oboe)
Lola Atance (voz)
Fotografía de Pablo Sorozábal Serrano
Diseño Gráfico, José Luis Hontoria
Técnico de sonido, Juan Vinader
Grabado en Sonoland, Madrid, mayo de 1979
§
De aquellos tiempos y canciones dijo Agustín García Calvo:
Tener otra vez la suerte de oír cantar a Amancio Prada, dejarse oírlo más y más, olvidándose en las ondas de la voz o perdiéndose un poco por lo menos; que ésa debe ser la virtud del canto: que, siendo también palabras contantes y sonantes, ellas quedan entregadas al discurrir incesante, fluido, vivo, languideciente, abandonadas al ton y al son; que siendo orden, como que principio de orden era el ritmo, la pretensión de tener y mantener el orden va quedando derrotada y perdida en la sucesión, en el tiempo, como la gente dice sin saber lo que dice, en la imposibilidad de que sea asible ni estable nada que venga por los oídos. Y así las estructuras del alma, que son del Estado y del Dinero, se deshacen y desvanecen al oír y volver a oír. Ésa es la virtud del canto, y en especial de aquellos modos de canto a que Amancio parece cada vez más enamoradamente dedicarse, aquéllos que vienen del pueblo, de la gente que no se sabe ni se cuenta, o sea que no se sabe de dónde vienen, o que vienen por lo menos, a falta de tan buena gracia, de algunos que han tratado de imitar los sones inimitables de la gente. Sea ésa la virtud del canto y de la voz de Amancio para los que tengan la ventura de volver a oírlo. Ni pese tampoco que esa voz, tan culta como emocionada, se corresponda con una cara y con un nombre: pues, aunque sea verdad que la Ley condena la voz de Amancio Prada a ser suya, y por tanto de la Cultura y el Comercio, al mismo tiempo también la voz de Amancio mana (y de ahí lo ambiguo de su hechizo) de manantiales oscuros, que están mucho más allá y más abajo de la persona y de los nombres. Felices los que oigan.
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